Nueva Carta Encíclica del Papa Francisco: LAUDATO SI "ALABADO SEAS", sobre el cuidado de la casa común.

Con regocijo de hijos de nuestra amada Iglesia Católica, recibimos una nueva Carta Encíclica de nuestro querido Papa Francisco el pasado 24 de mayo, fiesta de Pentecostés, del año 2015, el tercero de su pontificado.  

Deseo presentar algunos numerales que considero nos atañen más a nuestro caminar en la fe como Pastoral Familiar y parejas/familias de la Comunidad Matrimonial “Alegría” y avivan esa bella espiritualidad matrimonial y familiar nos sostiene.

-El punto de partida lo presenta el Papa  del cantico de las creaturas, “Laudato si’, mi’ Signore” de San Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una “hermana”, con la cual compartimos la existencia, y como una “madre bella” que nos acoge entre sus brazos:  “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba”. (n.1).

-Luego nos señala la relación entre ECOLOGÍA Y FAMILIA, recordando algunas palabras de Papa emérito Benedicto: “El libro de la naturaleza es uno e indivisible” e incluye el ambiente, la vida, la sexualidad, la familia, las relaciones sociales, etc. Por consiguiente “la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana”.  En este sentido nos propuso reconocer que el ambiente natural está llenos de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable. También el ambiente social tiene sus heridas.  Pero todas ellas se deben en el fondo al mismo mal, es decir, a la idea de que no existen verdades indiscutibles que guíen nuestras vidas, por lo cual la libertad humana no tiene límites.  Se olvida que el hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. EL HOMBRE NO SE CREA A SÍ MISMO. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza. (n.6).  Es lo que nosotros afirmamos que nuestra libertad es SITUADA.

- Nos presenta a San francisco como el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad.  Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecología, amado también por muchos que no son cristianos. Veamos su hermoso perfil:

“AMABA Y ERA AMADO POR SU ALEGRÍA, SU ENTREGA GENEROSA, SU CORAZÓN UNIVERSAL.  ERA UN MÍSTICO Y UN PEREGRINO QUE VIVÍA CON SIMPLICIDAD Y EN UNA MARAVILLOSA ARMONIA CON DIOS, CON LOS OTROS, CON LA NATURALEZA Y CONSIGO MISMO.  En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.  ASÍ SUCEDE COMO CUANDO NOS ENAMORAMOS DE UNA PERSONA, CADA VEZ QUE ÉL MIRABA EL SOL, LA LUNA O LO MÁS PEQUEÑOS ANIMALES, SU REACCIÓN ERA CANTAR… porque para él cualquier criatura era una hermana, unida a él con lazos de cariño”. (n.10)

Esto más que un “romanticismo irracional” tiene consecuencias en las opciones que determinan nuestro comportamiento.  Lo dice el Papa:  “si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta APERTURA AL ESTUPOR Y A LA MARAVILLA, si ya no hablamos el lenguaje de la FRATERNIDAD Y DE LA BELLEZA en nuestras relaciones con el mundo, nuestras actitudes serán las de DOMINADOR, DEL CONSUMIDOR O DEL MERO EXPLOTADOR de recursos, incapaz de poner un límite a sus interese inmediatos.  En cambio, si nos íntimamente unidos a todo lo que existe, LA SOBRIEDAD Y EL CUIDADO brotarán de modo espontáneo. En ese sentido la pobreza y la austeridad de San Francisco son un ejemplo de esa capacidad de renunciar a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio. (n.11).

-Luego el Papa Francisco hace su propio llamado: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar.  El Creador  no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado”. (n. 13).

En el primer capítulo presenta algunas problemáticas que afectan nuestra casa común: contaminación y cambio climático, la cuestión del agua, pérdida de biodiversidad, deterioro de la calidad de la vida humana y degradación social, inequidad planetaria. (ns. 17-61).

El capítulo segundo lo titula: “EL EVANGELIO DE LA CREACIÓN”. Y nos presenta el fundamento bíblico, antropológico y teológico de la relación del ser humano con el mundo. En la primera narración de la obra creadora, en el libro del Génesis, el plan de Dios incluye la creación de la humanidad.  Luego de la creación del ser humano, se dice que “Dios vio todo lo que había hecho y era MUY BUENO (Gn 1,31).  La Biblia enseña que cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26).  Esta afirmación nos muestra la inmensa dignidad de cada persona humana, que como lo dice el Catecismo de la Iglesia Católica “no es solamente algo, sino alguien.  Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas”.

Esta  maravillosa certeza la deberíamos repetir frecuentemente a nuestros hijos:  LA VIDA DE CADA PERSONA NO SE PIERDE EN UN DESEPERANTE CAOS, EN UN MUNDO REGIDO POR LA PURA CASUALIDAD O POR CICLOS QUE SE REPITEN SIN SENTIDO.    El creador puede decir a cada uno de nosotros “Antes que te formaras en el seno de tu madre, yo te conocía” (Jr, 1,15). Fuimos concebidos en el corazón de Dios, y por eso cada uno de nosotros, como lo afirmaba Papa Benedicto, es “fruto de un pensamiento de Dios. CADA UNO DE NOSOTROS ES QUERIDO, CADA UNO ES AMADO, CADA UNO ES NECESARIO”. (n.65)

 -Los relatos de la creación nos muestran que la vida humana se basan en tres RELACIONES FUNDAMENTALES y estrechamente conectadas;  LA RELACIÓN CON DIOS, CON EL PRÓJIMO Y CON LA TIERRA. Lamentablemente estas relaciones armoniosas se han roto por el pecado, por haber pretendido nosotros ocupar el lugar de Dios, negándonos a reconocernos como criaturas limitadas. (n.66). No somos Dios. La tierra nos precede y nos ha sido dada, no para explotarla como dominante destructivo sino para labrarla y cuidarla (Gn 2,15).  Mientras que “LABRAR” significa cultivar, arar o trabajar, “CUIDAR” significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar”.  Esto implica una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza. Por eso el desafío es como proteger y garantizar la continuidad de la fertilidad de la tierra para las generaciones futuras.  (n. 67).

Finalizo esta primera presentación con una propuesta para nuestro camino de ESPIRITUALIDAD CONYUGAL Y FAMILIAR:

No podemos sostener una espiritualidad que olvide al Dios todopoderoso y creador.  De ese modo, terminaríamos adorando otros poderes del mundo, o nos colocaríamos en lugar del Señor, hasta pretender pisotear la realidad creada por él sin conocer límites.  LA MEJOR MANERA DE PONER EN SU LUGAR AL SER HUMANO, Y DE ACABAR CON SU PRETENSIÓN DE SER UN DOMINADOR ABSOLUTO DE ,LA TIERRA, ES VOLVER A PROPONER LA FIGURA DE UN PADRE CREADOR Y ÚNICO DUEÑO DEL MUNDO, porque de otro modo el ser humano tenderá siempre a querer imponer a la realidad sus propias leyes e intereses. (n.75). 

Los recuerdo a todos en mi oración y los entrego confiadamente a los corazones amantes de Jesús y de María,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar del Minuto de Dios

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No solo parejas, también familias!