Quiero presentar una síntesis de un reciente informe realizado por investigadores especializados en temas de matrimonio y familia que muestra las grandes desventajas provocadas por la desintegración familiar en los Estados Unidos y que lo pudiéramos aplicar para nuestro país, algo que trae consigo numerosas consecuencias negativas para los individuos y la sociedad en general.  Esta es una de las principales conclusiones de un reciente estudio del National Marriage Report y titulado: “El estado de nuestros matrimonios: La Salud Social de Matrimonio en América 2007” y dado a conocer por el padre John Flynn.

Mitos

El informe contesta a algunos mitos que suelen utilizar las fuerzas anti familia. El primer mito es que vivir juntos antes del matrimonio es útil para saber si la pareja podrá durar, evitando así un mal matrimonio y un eventual divorcio.  Esto no tiene apoyo alguno en los hechos, observa el informe. “De hecho, evidencias sustanciales indican que quienes viven juntos antes del matrimonio es más probable que rompan después de casarse”, comenta el informe.

El informe admite que hay diversas opiniones sobre la interpretación de los datos, pero atendiendo a un mínimo común de los autores concluyen: “Lo que se puede decir que es cierto es que no se han encontrado todavía evidencias de que quienes cohabitan antes del matrimonio tienen matrimonios más sólidos que los que no”.

El segundo mito refutado por el informe es la afirmación de que aunque se casen menos, quienes se casan tienen un matrimonio de mejor calidad.  No es así, “las mejores evidencias disponibles sobre el tema” muestran un declive en los últimos 25 años en el número tanto de hombres como de mujeres que afirman que sus matrimonios son “muy felices”.

Papel educativo

El informe también revela una creciente división social cuando se trata del matrimonio.  Entre quienes han recibido una educación universitaria la institución del matrimonio se ha robustecido en el último par de décadas.  Actualmente, las mujeres con estudios universitarios tienen un índice más alto que el resto de la población, y también son menos favorables al divorcio que las mujeres con menos educación.

Además, entre quienes retrasan la edad de casarse a más allá de la treintena, las mujeres con estudios universitarios son las únicas propensas a tener hijos después de casarse en vez de antes.  Hay, por tanto, una creciente “división matrimonial” en Norteamérica, observa el informe.  Esto se debe a la combinación de un declive continu7o en el índice de matrimonio y un creciente porcentaje de nacimientos fuera del matrimonio.  En el año 2000. El 40% de las madres que habían abandonado sus estudios vivían sin sus maridos, en comparación con el 12% de las que habían logrado graduarse, indica el informe.

Después de alcanzar su máximo a principios de los ochenta, el divorcio ha descendido de forma moderada.  En general, la probabilidad de que un primer matrimonio acabe en divorcio o separación permanece entre el 40% y el 50%.  El riesgo de divorcio, no obstante, varía ampliamente.  La probabilidad de divorciarse es mucho más alta entre quienes son pobres, entre personas que abandonaron sus estudios, y entre parejas que se casaron antes de los

Veinte. Las parejas que tienen familias con un historial de divorcios, así como las que no tienen afiliación religiosa, son también más propensas a divorciarse.

Las ventajas económicas del matrimonio

Además de las consecuencias personales, la quiebra del matrimonio y la vida familiar en las últimas décadas ha tenido un grave impacto económico.  Una sección del informe considera las ventajas económicas del matrimonio para la sociedad.  “Las parejas casadas crean, de media, más activos económicos que los creados por parejas similares solteras en cohabitación”, sostiene el informe.  Las parejas casadas viven en forma más frugal, si se compara.  Los hombres tienden también a ser más productivos económicamente tras el matrimo9nio, ganando, con educación e historial laboral similar, entre un 10% y un 40% más que cuando eran solteros.

El aumento del divorcio también ha dado lugar a más desigualdad y pobreza.  Sl informe apunta que los resultados de muchas investigaciones han demostrado que tanto el divorcio como el criar a los hijos fuera del matrimonio aumentan la pobreza infantil.

El divorcio también significa costos más altos para los gobiernos, debido a factores como los gastos sociales y el aumento de la delincuencia juvenil.  Los 1.4 millones de divorcios del 2002 en Estados Unidos se estima que han costado a los contribuyentes más de 30.000 millones de dólares, afirma el informe.

Invertir la tendencia

Uno de los investigadores se pregunta también como podría repararse la quiebra en el matrimonio y la familia.  Una forma de hacerlo es a través de una transformación cultural gracias a la religión.  Con el paso de los años, continúa Popenoe, los Estados Unidos y otros países se han vuelto cada vez más laicistas e individualistas.  Este es el caso en particular de los jóvenes.

Robustecer la religión y la familia es uno de los temas comunes de Benedicto XVI.  El Pontífice afirmaba que “la Iglesia promueve que la familia sea de verdad el ámbito donde la persona nace, crece y se educa para la vida, y donde los padres, amando con ternura a sus hijos, los van preparando para unas sanas relaciones interpersonales que encarnen los valores morales y humanos en medio de una sociedad tan marcada por el hedonismo o la indiferencia religiosa”.

Más recientemente, al responder el 1 de septiembre a las personas planteadas por los jóvenes reunidos con el Papa en Loreto, Italia, Benedicto XVI indicaba que la marginalización que afecta a tantas personas de hoy se debe en parte a la desintegración familiar.  La familia, apuntaba, “no sólo debería ser un lugar donde se  encuentren las generaciones, sino también donde se aprenda a vivir, donde se aprendan las virtudes esenciales para la vida, está desintegrada, se encuentra en peligro”.

Necesitamos asegurarnos de que la familia sobrevivía y esté una vez más en el centro de la sociedad, urgía el Papa.

Ojala en este nuevo año todas las parejas de la comunidad base, servidores y miembros  de nuestra querida comunidad  “Alegría” pudiéramos comprometernos con renovado fervor en nuestra bella tarea de anunciadores de la buena noticia del amor conyugal y familiar.  Ese sería nuestro granito de arena para construir un mundo mejor.

Los recuerdo a todos en mi oración y los entrego a los corazones amantes de Jesús y de María.

P. Raúl Téllez V. CJM

Pastoral Familiar de Dios

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