Las primeras conclusiones del Sínodo de la Familia

En este editorial quisiera presentar para su reflexión las consideraciones finales de esta primera parte  del Sínodo de la Familia.  Creo conveniente  como  servidores de la Pastoral Familiar   enterarnos de las primeras líneas propuestas para enfrentar los desafíos de la Familia en el mundo de hoy.  Una “primera mirada” de los padres sinodales es de agradecimiento a tantas familias cristianas fieles a su vocación y misión, reconociendo sus sufrimientos, muchas de ellas, están entre nosotros:

“El Sínodo de los Obispos, reunido alrededor del Papa, dirige su pensamiento a todas las familias del mundo, con sus alegrías, sus fatigas, sus esperanzas. Siente, en especial, la necesidad de dar gracias al Señor por la generosa fidelidad con que tantas familias cristianas responden a su vocación y misión. Lo hacen con alegría y con fe incluso cuando el camino familiar las sitúa ante obstáculos, incomprensiones y sufrimientos. A dichas familias va el aprecio, el agradecimiento y el aliento de toda la Iglesia y de este Sínodo. Durante la vigilia de oración celebrada en la plaza de San Pedro el sábado 4 de octubre de 2014 como preparación al Sínodo sobre la Familia, el Papa Francisco evocó de manera sencilla y concreta la centralidad de la experiencia familiar en la vida de todos, expresándose así: «Cae ya la tarde sobre nuestra asamblea. Es la HORA en que todos regresan gustosamente a casa para volver a reunirse alrededor de la misma mesa, en la consistencia de los afectos, del bien realizado y recibido, de los encuentros que enardecen el corazón y lo hacen crecer: vino bueno que anticipa, en los días del hombre, la fiesta sin ocaso. Es también la hora más gravosa para quien se encuentra cara a cara con la propia soledad, en el crepúsculo amargo de sueños y de proyectos rotos: ¡cuántas personas arrastran sus días por el callejón sin salida de la resignación, del abandono, cuando no del rencor!; ¡en cuántas casas se ha agotado el vino de la alegría y, con él, el sabor —la sabiduría misma— de la vida...! De unos y de otros esta tarde nos hacemos voz con nuestra oración, una oración por todos». (n. 1).

Presentaré la primera parte, sobre la realidad de la familia, la titularon: “LA ESCUCHA: EL CONTEXTO Y LOS DESAFÍOS PARA LA FAMILIA”  y lo primero que hicieron los  Padres Sinodales fue describir el  contexto sociocultural.  Se señala en la proposición n. 5 un CAMBIO ANTROPOLÓGICO-CULTURAL que para nosotros está a la base de la crisis de la familia hoy: … “El cambio antropológico-cultural influye hoy en día en todos los aspectos de la vida, y exige un enfoque analítico y diversificado”. 

Subraya sus ASPECTOS POSITIVOS: “una mayor libertad de expresión y un mejor reconocimiento de los derechos de la mujer y de los niños, por lo menos en algunas regiones”. Y nos advierte frente a sus PELIGROS: “el peligro creciente constituido por un “individualismo exasperado que desnaturaliza los lazos familiares” y acaba considerando a cada miembro de la familia como una isla, haciendo que prevalezca, en determinados casos, la idea de un sujeto que se construye de acuerdo con sus propios deseos, considerados como un absoluto. A ello se añade también la crisis de fe que ha afectado a tantos católicos, y que frecuentemente está en el origen de las crisis del matrimonio y de la familia”. (n. 5)

Después nos habla de la POBREZAS DE LA CULTURA ACTUAL: 

-“Una de las mayores pobrezas de la cultura actual es la “SOLEDAD”, fruto de la ausencia de Dios en la vida de las personas y de la fragilidad de las relaciones”. 

-“Existe también una sensación general de “IMPOTENCIA” ante una situación socioeconómica que a menudo acaba aplastando a las familias. Las consecuencias negativas desde el punto de vista de la organización social resultan evidentes: desde la crisis demográfica hasta las dificultades educativas, desde la dificultad para acoger la vida naciente hasta la percepción de la presencia de los ‘ancianos como un peso` y la difusión de un ´malestar afectivo´ que, en ocasiones, llega a la violencia. Es responsabilidad del Estado crear las condiciones legislativas y laborales para garantizar el porvenir de los jóvenes y ayudarlos a realizar su proyecto de fundar una familia. (n.7).

Los Padres sinodales reconocen que “son muchos los niños que nacen fuera del matrimonio, particularmente en algunos países, y numerosos los que crecen después con uno solo de sus progenitores o en un ambiente familiar ampliado o reconstituido. Aumenta el número de DIVORCIOS, y no es raro el caso de decisiones determinadas únicamente por factores de carácter económico. A menudo los niños son objeto de disputa entre los padres, y los hijos son las verdaderas víctimas de los desgarros familiares. LOS PROGENITORES MASCULINOS están a menudo ausentes, no solo por cuestiones económicas, mientras, por el contrario, se siente la necesidad de que asuman con más claridad su responsabilidad en relación con los hijos y con la familia. LA DIGNIDAD DE LA MUJER necesita aún ser defendida y fomentada. Y es que hoy, en muchos ambientes, ser mujer es objeto de discriminación, e incluso el don de la maternidad se penaliza con frecuencia, en vez de presentarse como valor. Tampoco cabe olvidar los fenómenos crecientes de VIOLENCIA de los que las mujeres son víctimas —a veces, por desgracia, también en el seno de las familias—, ni la grave y extendida mutilación genital de la mujer practicada en algunas culturas. Asimismo, la explotación sexual de la infancia constituye uno de los fenómenos más escandalosos y perversos de la sociedad actual. También las sociedades azotadas por la violencia debida a la guerra, al terrorismo o a la presencia de la criminalidad organizada, atraviesan por situaciones familiares deterioradas, y sobre todo en las grandes metrópolis y en sus periferias crece el fenómeno de los así llamados «niños de la calle». Las MIGRACIONES constituyen, además, otro signo de los tiempos que hay que afrontar y comprender, con toda su carga de consecuencias para la vida familiar. (n. 8).

Hay diferentes “reacciones” frente al contexto social trazado:  “Se detecta en muchas partes del mundo, en los individuos, una mayor necesidad de ocuparse de su propia persona, de conocerse interiormente, de vivir en mayor sintonía con sus propias emociones y con sus propios sentimientos, de buscar relaciones afectivas de calidad; tan justa aspiración puede abrir al deseo de comprometerse en la construcción de relaciones de entrega y de reciprocidad creativas, responsabilizadoras y solidarias como las familiares. El peligro individualista y el riesgo de vivir en clave egoísta resultan considerables. EL DESAFÍO PARA LA IGLESIA estriba en ayudar a las parejas a madurar su dimensión emocional y su desarrollo afectivo fomentando el diálogo, la virtud y la confianza en el amor misericordioso de Dios. El compromiso pleno que exige el magisterio cristiano puede constituir un fuerte antídoto contra la tentación de un individualismo egoísta”. (n.9)

En el n.10, los Padres sinodales denuncian una tendencia cultural que quiere imponer una “AFECTIVIDAD SIN LÍMITES”, de la que se quieren explorar todas las vertientes, incluso las más complejas: “De hecho, la cuestión de la fragilidad afectiva es de gran actualidad: una afectividad narcisista, inestable y cambiante que no ayuda siempre a los individuos a alcanzar una madurez mayor. Preocupa cierta difusión de la pornografía y de la comercialización del cuerpo, favorecida también por un empleo distorsionado de Internet, y hay que denunciar la situación de aquellas personas que se ven obligadas a ejercer la prostitución. En este contexto, las parejas están a menudo perplejas, titubean y LES CUESTA ENCONTRAR LA FORMA DE CRECER. Son muchos los que tienden a permanecer en las etapas primarias de la vida emocional y sexual. La crisis de la pareja desestabiliza a la familia, y, a través de las separaciones y de los divorcios, puede llegar a acarrear graves consecuencias a los adultos, a los hijos y a la sociedad, debilitando al individuo y los lazos sociales. También el DECLIVE DEMOGRÁFICO, debido a una mentalidad antinatalista y fomentado por las políticas mundiales de salud reproductiva, no solo determina una situación en la que no se asegura ya la sucesión de las generaciones, sino que amenaza con conducir, con el paso del tiempo, a un empobrecimiento económico y a una pérdida de esperanza en el porvenir. También el desarrollo de las biotecnologías ha ejercido un gran impacto en la natalidad.

Lo anterior es un DESAFÍO PARA LA PASTORAL.  En este n. 11 se proponen grandes sugerencia para nuestro trabajo de Pastoral Familiar:  “En este contexto, la Iglesia siente la necesidad de decir una PALABRA DE VERDAD Y DE ESPERANZA. Hay que partir de la convicción de que el hombre procede de Dios y que, por consiguiente, una reflexión capaz de replantear las grandes preguntas sobre el significado del ser humano puede hallar un terreno fértil en las expectativas más profundas de la humanidad. Los grandes valores del matrimonio y de la familia cristiana se corresponden con la búsqueda que caracteriza a la existencia humana, incluso en un tiempo marcado por el individualismo y por el hedonismo. Es preciso acoger a las personas con su existencia concreta, saber sustentar su búsqueda, alentar el deseo de Dios y la voluntad de sentirse plenamente parte de la Iglesia incluso en quien ha experimentado el fracaso o se encuentra en las situaciones más diversas. El mensaje cristiano lleva siempre en sí la realidad y el dinamismo de la misericordia y de la verdad, que convergen en Cristo”. (n. 11)

 La segunda parte se titula: LA MIRADA FIJA EN CRISTO: EL EVANGELIO DE LA FAMILIA. Esa  mirada fija en Jesús será la clave para nuestro caminar en la fe, descubriendo allí la pedagogía divina en la historia de la salvación:  “Para «comprobar nuestro paso por el terreno de los desafíos contemporáneos, la condición decisiva es mantener fija la mirada en Jesucristo, permanecer en la contemplación y en la adoración de su rostro. [...] Y es que cada vez que volvemos a la fuente de la experiencia cristiana se abren nuevos caminos y posibilidades impensadas» (Papa Francisco, Discurso del 4-10-2014). Jesús miró con amor y ternura a las mujeres y a los hombres con los que se encontró, acompañando sus pasos con verdad, paciencia y misericordia al anunciar las exigencias del Reino de Dios. (n. 12).  En los próximos boletines presentaremos la segunda y tercera parte de este valioso documento.

Quiero finalizar agradeciendo al Señor “amante de la vida” por todas las bendiciones recibidas en la Pastoral Familiar, la Comunidad y Casa “Alegría”.  Hemos vivido un año de muchos frutos pastorales bendito sea Dios.  Quiero agradecer también a cada uno de las  parejas servidoras y cada uno de los profesionales que nos apoyan con su “voluntariado a favor de la familia”.

Para todas las parejas de la Asamblea de los viernes, de nuestros Encuentros de Renovación Matrimonial, de Novios, de nuestros Congresos y eventos, de nuestro Cursos de Reconocimiento Natural de la Fertilidad, de nuestras Escuelas de Padres, de nuestras asesorías en Casa Alegría, un saludo especial en este tiempo de Navidad y Año Nuevo.  Que el Niño Pobre de Belén los enriquezca con sus dones, su amor, su ternura, su misericordia.  Los invito con el autor de la carta a los Hebreos a tener “fijos los ojos en el que inició y consumó la fe, en Jesús” (Hebr. 12,2). 

Los recuerdo a todos en mi oración y los entrego a los corazones amantes de Jesús y de María,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios

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