Iniciar un nuevo año en Pareja y Familia con "La Alegría del Evangelio"

Este es el título es  de la exhortación Apostólica “Evangelli Gaudium” que nos ha regalado  nuestro querido  Papa Francisco a todos nosotros: laicos, sacerdotes, agentes de pastoral y a todos los cristianos, en general: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús.  Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento.  CON JESUCRISTO SIEMPRE NACE Y RENACE LA ALEGRÍA”. (n. 1) Como quisiéramos iniciar un nuevo año con esta alegría profunda de saber que más que simples creaturas, somos HIJOS AMADOS DE DIOS.  No lo garantiza el mismo Jesús:

“y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí. (Jn 17,23).

Dios nos ama como ha amado a Jesús, con la misma intensidad, con la misma pasión.  Dios nos prefiere a cada uno de nosotros, cada uno de nosotros es su “hijo predilecto”.  En el día del bautismo, exactamente como en el río Jordán, una voz ha repetido: Hijo tú me asemejas, yo te amo, tú me das alegría.  Hay dentro de ti el respiro del cielo, el soplo de Dios que te cubre, te modela y  transforma tus pensamientos, afectos, esperanzas y te hace mi “imagen y semejanza”.

El Papa Francisco llama la atención sobre el riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo que nos conduce a  caer en una tristeza individualista de un corazón cómodo y avaro, la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, que nos encierra en nuestros mezquinos intereses, entonces se producen en nosotros algunas consecuencias como:

“Ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.  Y nos podemos volver seres resentidos, quejosos y sin vida”

Cuántas de estas cosas están viviendo las parejas y las familias a nuestro alrededor.  Inclusive encontramos niños y jóvenes tristes; ya lo decía el Papa Pablo VI “la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar alegría.

Me parece oportuno que el Papa francisco nos recuerde que esa no es la opción de una vida digna y plena, ese no es el deseo de Dios para nosotros, esa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado.

En cuanto a la situación de la FAMILIA, el Papa reconoce que atraviesa por una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales.

“En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otro, y donde los padres transmiten la fe a sus hijos” (n. 66)

El matrimonio, agrega el Papa, tiende a ser visto como una mera de gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo con la sensibilidad de cada uno y al respecto aclara:

“Pero el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja.  Como enseñan los obispos franceses, no procede del sentimiento amoroso, efímero por definición, sino de la profundidad del compromiso asumido por los esposos que aceptan entrar en una unión de vida total” (n.66).

El Papa señala que la causa de esta mentalidad que favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares es el INDIVIDUALISMO POSMODERNO Y GLOBALIZADO.  Y nos señala una ruta clara para la nuestro trabajo en la Pastoral Familiar y en la Comunidad Matrimonial Alegría, en el presente y el futuro:

La acción pastoral debe mostrar mejor todavía que la relación con nuestro Padre exige y alienta una COMUNIÓN  QUE SANE, PROMUEVA Y AFIANCE LOS VÍNCULOS INTERPERSONALES. (n.67)

Mientras que en el mundo, registra el Papa tristemente, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra PROPUESTA que ya hemos acogido en nuestros Encuentros de Renovación Matrimonial, de Novios, Asamblea de los Viernes, Congresos y que es el objetivo de nuestro caminar en  las pequeñas Comunidades de Amor o koinonías:

“1. De reconocer al otro; 2. De sanar las heridas; 3. De reconstruir puentes; 4. De Estrechar lazos y de ayudarnos mutuamente a llevar las cargas” (Gál 6,2). (n. 67).

Quiero invitarlos a todos a leer esta bellísima Exhortación Apostólica, que animará nuestro “caminar en la fe” en este nuevo año.  A la Madre del Evangelio viviente le confiamos esta nueva etapa evangelizadora, como lo dice el Papa Francisco:

“Ella es la mujer de fe, que vive y camina en la fe, y en su excepcional peregrinación de la fe representa un punto referencia constante para la Iglesia.  Ella se dejó conducir por el Espíritu, en un itinerario de fe, hacia un destino de fe y fecundidad.  Nosotros hoy fijamos en ella la mirada, para que nos ayude a anunciar a todos el mensaje de salvación, y para que los nuevos discípulos se conviertan en agentes evangelizadores.

Es la mujer orante y trabajadora en Nazarert, y también es Nuestra Señora de la prontitud, la que sale de su pueblo para auxiliar a los demás “sin demora” (Lc 1,39). Bajo su amparo maternal, nos lanzamos a esta NUEVA EVANGELIZACIÓN.

Los recuerdo a todos con alegría en mi oración y les deseo las mejores bendiciones para este nuevo año que estamos todavía comenzando.

Los confío, como siempre, a los corazones amantes de Jesús y de María,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios

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No solo parejas, también familias!